Se podría decir que las bayas, esas frutas diminutas que parecen joyas y que nos deslumbran durante todo el verano, lo tienen todo: son jugosas, dulces, brillantes, coloridas y además nos ofrecen una variedad de nutrientes y antioxidantes.
Ni siquiera los niños más melindrosos pueden resistirse al sabor dulce y veraniego de las bayas, ya sea con el cereal, licuadas en una
malteada o tibias y tentadoras sobre un muffin recién horneado.
Muy Nutritivas
Si bien el placer de comer bayas se conoce desde hace siglos, los beneficios nutritivos de estos frutos han salido a la luz hace poco tiempo. "Deberíamos consumir cinco o más porciones diarias de frutas y verduras, y una de esas porciones debería estar compuesta de bayas", afirma el Dr. Gary Stoner, director del programa de quimioprofilaxis del cáncer de Ohio State University. "Cuando se reúnen todos los resultados de la última investigación, llegamos a la conclusión de que las bayas son uno de los alimentos más beneficiosos que existen".
Lo que reveló esta investigación es que las bayas tienen niveles significativos de vitamina C, potasio y fibras (todos elementos esenciales para la buena salud), así como poderosos antioxidantes, que, según se cree, evitan que las células sanas sean dañadas y deterioradas por los radicales libres. Además de ofrecer protección contra el cáncer, los antioxidantes tendrían incidencia sobre el cerebro y el corazón, el control de peso y la prevención de la pérdida de la memoria.
Infinidad de Delicias
"Por lo general, las bayas se usan para postres, pero los cocineros con experiencia saben que estos frutos son mucho más versátiles", afirma Janie Hibler, autora del libro de cocina
The Berry Bible. “Con ellas puedes preparar sopas ácidas de verano y conservas sabrosas, combinarlas con quesos para entremeses y usarlas como base para refrescantes
bebidas de verano.”
Açaí. Nueva en la familia de las bayas pero con un sabor tan intenso y tantos nutrientes como otras bayas saludables. Crece en palmeras de América Central y del Sur. Por lo general se las licúa con otros frutos para preparar jugos, malteadas y otras bebidas.
Blackberries (Zarzamoras). Mucho antes de que se las asociara con los dispositivos electrónicos portátiles, estos frutos eran muy apreciados en la elaboración de tartas, postres con crema y fruta y tartas heladas con fruta y vino, por su sabor dulce, textura delicada y colores intensos.
Arándanos Azules. Los arándanos redondos y voluminosos, tanto las variedades grandes que se cultivan como las más pequeñas que crecen salvajes, son deliciosos en muffins y tartas, envueltos en panqueques o esparcidos sobre un tazón de granola.
Arándanos Rojos. Estas frutas, muy apreciadas por los estadounidenses nativos y los primeros colonos, son deliciosas en salsas, en muffins, en panes o simplemente secas, como pasas de uvas, que es cuando su dulzura ácida se intensifica.
Grosellas. Estos diminutos frutos negros, rojos o blancos tienen un gusto ácido y picante que le da sabor a productos horneados, bebidas, jamones y conservas.
Frambuesas. Este fruto, que tiene un corazón frágil y hueco y un sabor natural, levemente ácido, es más sabroso cuando lo comes el mismo día de la recolección o la compra. Además de las populares frambuesas rojas, puedes elegir las variedades doradas, púrpuras o negras para intensificar el sabor de una
tarta de chocolate, agregar un toque de sabor a un té helado o elaborar una delicada salsa para postres.
Fresas. Una de las bayas más comunes y económicas, jugosas y con un sabor dulce que combina a la perfección con yogur o crema batida y le da una dulzura sorprendente a una
ensalada de espinaca. Las fresas bañadas con chocolate son una elección fabulosa para dar un toque final a una comida de verano.
Otras bayas. Existe una variedad de bayas menos conocidas pero igualmente nutritivas y sabrosas, como las boysenberries (en honor a Rudolph Boysen, el granjero que las cultivaba), los arándanos europeos (de la familia de los arándanos rojos), las grosellas espinosas (de textura y sabor similar al de las uvas) y las marionberries y las moras de logan (dos híbridos obtenidos de la cruza entre zarzamoras y frambuesas).
Almacenamiento Inteligente
Las bayas son frutos perecederos y por lo tanto duran muy pocos días en el refrigerador. Usa
Bolsas Ziploc® Brand Fresh Produce Bags para lograr el equilibrio adecuado de humedad y mantener las bayas más frescas por más tiempo.
Consejo importante: no laves ni cortes las bayas antes de refrigerarlas porque se pondrán pastosas y se arruinarán más rápido. Enjuágalas con cuidado unos momentos antes de usarlas.
Deleite Durante Todo el Año
Las bayas maduran en verano; sin embargo, puedes reemplazarlas por bayas congeladas durante el resto del año.
Para descongelarlas correctamente, colócalas una al lado de la otra (sin que se toquen) sobre un plato envuelto con servilletas de papel y llévalas al microondas (al 30 por ciento de potencia). Experimenta con distintas variedades de bayas y ajusta los tiempos para cada una. Según Cat McKenzie de Oregon Raspberry & Blackberry Commission, las bayas descongeladas tienen el mismo sabor y apariencia que las frescas.
Las bayas son tan deliciosas que valdría la pena comerlas, aun si no tuvieran tantos beneficios. Y que además podamos proteger la salud de nuestra familia mientras nos damos el gusto de comer uno de los alimentos más exquisitos de la naturaleza... bueno, esa es la "fresa" del pastel.