Soy madre de tres niños pequeños y espero nuestro cuarto (y último) bebé para Mayo. Mientras crecía, siempre supe que quería ser mamá. En jardín de infantes, mi maestra nos entrevistó a cada uno de nosotros y después todos colgamos nuestras fotos con las entrevistas en el boletín de avisos. Debajo del título "futura ocupación", yo anoté: "mamá". La maternidad era un sueño para mí y estoy feliz de haberlo convertido en realidad.
Cuando tuve mi primer hijo hace siete años, me suscribí en todas las revistas sobre maternidad y paternidad. Toda publicación sobre bebés y padres de alguna forma llegaba a mi casilla de correo todos los meses. Durante los primeros meses, las leía todas, pero después me desanimaba. Yo sentía que las revistas, sin quererlo, provocaban cierta culpa y me hacían sentir paranoica en cuanto a lo que mi bebé hacía o no hacía en esa etapa de su vida. Comencé a cuestionar mis instintos; pensaba que debía recurrir al asesoramiento de los expertos que escribían los artículos. En algún momento me di cuenta de que me estaba volviendo loca al leer las revistas. Decidí poner punto final a la lectura y comenzar a confiar en mí misma. Para pedir consejos, me dirigía a otras mamás que conocía y admiraba. Mi mamá y mi suegra me brindaban mucha orientación. Mi mejor amiga, mis hermanas y mis vecinas también han sido siempre excelentes fuentes de información. Me siento mucho mejor por haber tomado ideas de personas que conozco, en quienes confío y quienes sé que han pasado por las mismas experiencias que yo.
Un concepto que he aprendido de las revistas de maternidad es que a los niños les encantan los alimentos que ellos pueden asir. Las comidas que pueden sostener con sus propias manos, especialmente los rollitos, suelen ser un éxito entre los niños. Por otro lado, puedo poner cualquier cosa en una tortilla y mi familia se devorará todo. Hemos probado de todo, desde rollos de verduras hasta bananas con granola y yogur. Siempre que una tortilla envuelva los ingredientes, ellos ni siquiera se preguntan qué hay adentro.
Como los rollitos son tan bienvenidos en mi familia, constantemente pruebo diferentes rellenos. Esta es una receta que encontré por Internet y que modifiqué para adaptarla a los gustos de mi familia. Un rollo, tal como la maternidad, es algo para lo que una debe seguir sus instintos... rellénalo con lo que desees y verás que tu familia lo disfruta. ¡Apuesto a que cualquier cosa que se te ocurra será un éxito!

Rollos de Pollo
PORCIONES: 4
Marinada
3 cucharadas de aceite de oliva
1 cucharadita de pimienta limón
1 cucharadita de ajo bien picado
1/2 cucharadita de condimento italiano
1 lb de mitades de pechuga de pollo sin hueso y sin piel
Aderezo
8 onzas de crema agria
2 cucharadas de leche
3 cucharadas de queso parmesano rallado
1 cucharada de jugo de limón
1/2 cucharadita de condimento italiano
1/2 cucharadita de pimienta negra partida
1/2 cucharadita de ajo bien picado
Rollos
Tortillas de harina para rollos, entibiadas
Lechuga romana picada
Tomate perita pequeño picado
Queso cheddar en hebras
1. En una bolsa Ziploc grande combina los primeros cuatro ingredientes. Cierra la bolsa y agita bien.
2. Agrega el pollo a la bolsa y cierra muy bien. Gira la bolsa varias veces con cuidado para distribuir la marinada. Refrigera durante 15 minutos. Precalienta la parrilla o sartén parrilla a fuego medio. Retira el pollo de la marinada y acomódalo sobre la parrilla. Ásalo durante 10-14 minutos, girándolo ocasionalmente, hasta que esté cocido por completo y ya no tenga color rosado.
3. Retira el pollo y córtalo en tiras.
4. En un tazón pequeño, combina los ingredientes del aderezo y bate bien.
5. Distribuye una capa fina de aderezo sobre la superficie de la tortilla tibia. Espolvorea la tortilla con una pequeña cantidad de queso cheddar en hebras y lechuga. Agrega el pollo y luego coloca el tomate picado encima. Enrolla la tortilla, envolviendo todos los ingredientes para que queden en el centro. Si es necesario, coloca un palillo en el centro para que no se desarme el rollo. Sírvelo tibio.