El año pasado, implementamos un nuevo programa de recompensas en nuestra casa. No, no me refiero a un programa de tarjetas de crédito ni de compras. Adoptamos este programa de recompensas para enseñarles a nuestros hijos que brindar ayuda en la familia no solamente es divertido sino también gratificante. Nuestro sencillo sistema de recompensas consiste en una lista de boletos y dos tablas hechas a mano para anotar quehaceres y recompensas.
Realmente queríamos que nuestros niños colaboraran en la casa y este sistema de boletos era una forma económica de lograrlo. Yo me senté con nuestro hijo varón y juntos confeccionamos una lista de todos los quehaceres que necesitábamos que él completase. Después armamos una tabla con todas las cosas en las que él quería colaborar.
La tabla de nuestro hijo era una tabla con imágenes, ya que él aún no sabía leer. Busqué dibujos en la colección de imágenes prediseñadas de mi computadora y le hice elegir las que le ayudaran a recordar lo que debía hacer. Juntos las recortamos, las pegamos en cartón y escribimos números en la esquina de cada imagen para indicar la cantidad de boletos que obtendría al completar cada tarea.
Para nuestra tabla, teníamos una lista de cosas que él debía hacer para ganar boletos y dos listas con increíbles recompensas. Las colgamos en el refrigerador para que toda la familia las pudiera ver y para mostrar lo gratificante que era trabajar para alcanzar nuestros objetivos.
Éste es un ejemplo de cómo funcionaba nuestra tabla:
Para ganar boletos:
Ir a la escuela sin hacer problemas - 3 boletos
Tender la cama - 1 boleto
Colocar la vajilla del desayuno en el fregadero - 1 boleto
Guardar los juguetes antes de ir a la cama - 3 boletos
Ir a la cama sin crear problemas - 1 boleto
Alimentar al gato - 1 boleto
Ayudar a mamá con el lavado de ropa - 3 boletos
Recompensas:
Poder leer un libro más - 5 boletos
Ir a la biblioteca - 10 boletos
Elegir una comida para la cena - 10 boletos
Ver una película - 10 boletos
Jugar un juego con mamá o papá - 10 boletos
Alquilar un juego de video - 20 boletos
Usar la computadora durante 1 hora - 25 boletos
Elegir y preparar un refrigerio con mamá - 25 boletos
Ir al cine por un dólar - 30 boletos
Ir a la cama una hora más tarde - 35 boletos
Tomar un helado - 35 boletos
Ir a jugar a los bolos - 100 boletos
Como puedes ver, casi todas las recompensas son económicas y podemos trabajar juntos para conseguir las recompensas grandes que son más caras. Para mi sorpresa, he descubierto que en general las recompensas materiales no son las que mi hijo busca; más bien él usa sus boletos para pasar más tiempo con la familia.
Lo bueno de este sistema es que puede modificarse a medida que nuestros hijos van creciendo. Los boletos pueden usarse más adelante, por ejemplo, para establecer horas de regreso a casa, para descargas de música o para algún valor en dinero.