Cuando estaba embarazada de mi primer hijo, siete años atrás, vivía en un mundo ilusorio. Siempre quise ser una mamá hogareña. Tuve la suerte de trabajar en una empresa que me ofreció un puesto de tiempo parcial para trabajar desde mi hogar y poder así cumplir mis deseos. Imaginaba que tendría mucho tiempo libre y, tienen que creerme cuando digo que fantaseaba con las distintas maneras de aprovechar ese tiempo. Pensaba que iba a poder pasar todas mis mañanas relajada en mi cama por más tiempo, viendo el programa entero de Today Show. Creía que tendría tiempo para ordenar, ir de compras, hornear... así como para mantener la casa limpia y llevar a la mesa todas las noches comidas con una dieta balanceada. ¡Ah! y cuando mis hijos fueran a la escuela, los recibiría todos los días en casa con panecillos y pasteles horneados.
Mi carrera como mamá hogareña comenzó hace siete años y me di cuenta cuán lejos de la realidad estaba. No me imaginaba que mi niño se despertaría todas las mañanas a las 6 a.m. y yo debería levantarme antes que él si quería ducharme ese día. Mantener el orden significaba mantener todo fuera del alcance de las manos de un niño pequeño y curioso y, al final, no valía la pena. Podía ir de compras pero no con la libertad que deseaba. Me da la impresión de que siempre estoy poniendo en la balanza mis alternativas. ¿Vale la pena salir de compras si tengo que llevar a tres niños pequeños al centro comercial, bajarlos del auto, sacar el coche, etc.?
Algo para lo que sí busco tiempo es para hornear. Me encanta hornear porque es una actividad que puedo compartirla con mis niños e ideal para realizarla en las horas de la tarde cuando estos se ponen inquietos y así pasar el tiempo hasta que papá llegue a casa.
Ahora que algunos de mis hijos van a la escuela trato de tener alimentos horneados listos para cuando llegan a casa. Todavía no se ha hecho realidad mi fantasía del momento de "June y Wally" después de la escuela, en la que nos sentamos todos a la mesa y mi alumno de primero comenta los detalles de su día sin ser provocado, pero nos estamos acercando a ese punto.
Mi vida de mamá hogareña resultó muy distinta a cómo me la imaginaba. ¿Pero sabes una cosa? A pesar de que la realidad no se parece en nada a mi fantasía, no la cambiaría por nada en el mundo.
Esta es la mejor receta de galletas de chispas de chocolate. Busqué por todos lados la receta ideal para obtener galletas con bordes crocantes y suaves en el medio hasta que encontré esta. Así detuve la búsqueda de la receta perfecta de galletas de chispas de chocolate. Consejo de June Cleaver para hornear: Con esta receta obtienes una gran cantidad de galletas. Hornea algunas frescas. Luego, con una cuchara, forma pequeñas bolitas redondas con la masa y congélalas en una bandeja para hornear. Colócalas en un recipiente para conservar los alimentos o en una bolsa para congelar. Cuando quieras galletas horneadas frescas puedes buscar la cantidad que necesites, colocarlas en una bandeja y hornear según las instrucciones.

Fin de la Búsqueda de Recetas para Galletas con Chispas de Chocolate
1 1/2 tazas de mantequilla
1 1/4 tazas de azúcar granulada
1 1/4 tazas de azúcar morena bien compacta
2 cucharaditas de vainilla
2 huevos grandes
4 tazas de harina
2 cucharaditas de bicarbonato de sodio
1 cucharadita de sal
1 paquete de chispas de chocolate (A mí me gusta usar las chispas de chocolate con leche / chocolate blanco en espirales)
1. Precalienta el horno a 350°.
2. Mezcla la mantequilla, azúcares, vainilla y huevos en un un tazón grande.
3. Añade la harina, el bicarbonato de sodio y la sal.
4. Añade la mitad de las chispas de chocolate.
5. Con una cuchara, coloca bolitas de la masa en una bandeja para hornear galletas sin engrasar, con una separación de 2".
6. Coloca las chispas de chocolate que quedaron sobre cada galleta (Este paso no es necesario… puedes mezclarlas, pero si sigues este paso, la presentación de la galleta queda mejor).
7. Hornea por 9-12 minutos o hasta que adquieran un color marrón claro.
8. Deja enfriar un poco.
9. Retíralas de la bandeja y deja enfriar sobre una rejilla metálica.