Aún te queda la mitad de las tareas de la lista, los niños pelean... ¡ay!, ¿por qué no puedes
escapar por un momento?
Sin embargo,
puedes huir sin irte de tu propia casa, incluso cuando el único espacio disponible es un rincón del comedor. De este modo:
Decide qué tipo de refugio quieres y qué es lo que necesitas.
Si quieres un lugar para leer, busca una buena lámpara para lectura y una silla en la que puedas acurrucarte. Si solo necesitas relajarte, deshazte de la luz brillante, instala un regulador de intensidad de la luz, organiza un pequeño espacio para usar auriculares y escucha tu música favorita. "Deja que el espacio se amolde a tus necesidades", afirma Pat Sendejas, diseñadora de interiores de Thousand Oaks, California.
Hazlo tuyo.
La única persona que se sienta en esa silla eres tú: este es el lugar especial de Mamá. Para darle un toque de privacidad (y para reforzar el mensaje), sepáralo con una pantalla económica pero atractiva. Puedes elegir una linda letra en la computadora e imprimir un cartel que diga "Rincón de Mamá" y colocarlo cerca del sitio. Coloca una pequeña mesa y algunas de tus pertenencias más queridas. "Conviértelo en un santuario personal que te genere bienestar", indica Leslie Levine, autora de
Will This Place Ever Feel Like Home? (McGraw-Hill). "La cartera de tu abuela, algunos recuerdos de tu infancia, las texturas que te identifiquen... solo los objetos que tengan significado para ti".
Crea el ambiente.
Una abrigada manta de chenille te dará calor en una tarde fría. O disfruta del efecto tranquilizador del agua con una pequeña fuente de mesa. Las velas, también, son famosas por sus propiedades relajantes, especialmente las perfumadas. Durante los meses fríos, prueba una vela
Glade® Jar Candle con perfumes acogedores, como
Manzana y Canela. Cuando se aproxima la primavera, cambia a un aroma suave y natural, como Susurros de Ángel.
No te muevas.
Sólo relájate y siéntate tranquila por un momento. “Una persona tranquila puede tener un efecto significativo en la atmósfera de una casa", expresa Victoria Moran, autora de
Shelter for the Spirit: Create Your Own Haven in a Hectic World (HarperCollins). Tu tranquilidad, explica, se irradia por la casa y puede "eliminar las tensiones del entorno, del mismo modo que un buen purificador de aire se deshace del humo del tabaco".
¡Mantenlo bonito!
Mantén tu refugio limpio y organizado y disfrutarás mucho más del tiempo que pases allí. "Las habitaciones desorganizadas no te permiten apreciar el momento", dice Moran. No permitas que en tu lugar privado se acumulen cosas. Los objetos que usas allí, como libros y material para escribir, deberían tener su propia cesta arreglada o una otomana donde puedas guardarlos cuando termines. Ella nos recomienda apostar a la simplicidad del espacio. "Un hogar sencillo se siente más acogedor".
Establece una conexión con tu espacio.
Úsalo de una manera diferente al resto de la casa. Hazlo tu lugar para llevar un diario, escribir cartas personales, dibujar, meditar o lo que hagas para relajarte. Profundiza la conexión con tu santuario con una pequeña lata de tus caramelos o dulces favoritos para disfrutar sólo allí.